¿Por qué no me he presentado a las elecciones a Rector?

El liberal Benjamin Constant, en 1819, reflexionaba sobre una temática ya clásica, y diferenciaba entre «la libertad de los antiguos y la libertad de los modernos». En resumen venía a decirnos que en las sociedades democráticas modernas, los ciudadanos además de atender a la «res publica» como en la antigua Atenas, también pueden, y deben, sin obviar su responsabilidad con el logro del bien común, atender al desarrollo y goce de los derechos que como personas y ciudadanos, acaban de reconocerse en 1789. Y a las consecuentes responsabilidades que la libertad conlleva.

Pues bien, este es el caso, esta es la situación, en la que actualmente me encuentro. No creo que nadie tenga duda de mi compromiso con la Universidad Rey Juan Carlos, compromiso que ratifico hoy y que proyecto a mañana. Pero circunstancias familiares y académicas, me han llevado a no presentar mi candidatura; todo ello  después de la lógica y dura, por qué no decirlo, reflexión personal, pensando en mi realidad actual y, cómo no y sobre todo, en el beneficio de una Universidad Rey Juan Carlos que requiere de su Rector, sea el que fuere, una dedicación total que hoy no le puedo ofrecer.

Esta página web, este blog, han nacido para discutir sobre ideas, sobre proyectos abiertos referidos a la Universidad Rey Juan Carlos que queremos. No ha sido concebida como una plataforma para mi promoción personal, algo legítimo, por otra parte. Sé, por mi propia experiencia, que la batalla de las ideas es la esencial. Y en ello estoy. Así contribuyo a elevar la discusión, apoyado en vuestra colaboración desinteresada, a la altura intelectual que se requiere en la universidad, dignificándola. Esta es mi aportación al «bien común», que creo que no es poca cosa, a la vista de la aceptación que ha tenido esta página.  Y, si me permites, entre tú y yo y ¡sin que se entere nadie!, la discusión libre y abierta constatará también si detrás de cada candidato, de verdad, existe un proyecto, evitando trampantojos que nos hagan después exclamar, cual inocentes niños del cuento de Andersen: “¡el Rey está desnudo!” Llegaría tarde la colectiva caída del caballo camino de un Damasco que nunca existió…

Vamos, que en la actualidad no tengo posibilidad de dedicarme a la defensa de los intereses de todos vosotros, como la Universidad Rey Juan Carlos merece, si no es abandonando otras prioridades que no puedo, ni quiero, obviar; y que esta página web es y seguirá siendo un foro de discusión sobre el proyecto de universidad que nos merecemos.

Ni puedo ni quiero cerrar este post sin dar las gracias a todos los que leéis estas palabras  y a los que me habéis enviado vuestras ideas. Espero que sepáis comprender mi decisión y que tengáis presente que aquí no acaba el camino que hemos comenzado. Que juntos, vamos a mejorar la Universidad Rey Juan Carlos, a la que queremos y a la que nos debemos. De verdad, gracias.

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