Nuestros estudiantes, lo primero…

Así lo creo, y por eso comienzo esta serie de escritos sobre medidas concretas que afectan a los diferentes colectivos que componen esta gran familia que es la Universidad Rey Juan Carlos. Sin mayores alharacas, voy a ello, no sin antes destacar que, en gran número, otras medidas que propondré, referidas a  profesores o personal administrativo y de servicios, afectan a los discentes.

Creo que todos aquellos estudiantes que quieran cursar un grado o un posgrado en la Universidad Rey Juan Carlos, y que reúnan los requisitos académicos, deben poder hacerlo. Por tanto, además, por supuesto, de perseverar en el programa de becas para estudiantes que se enfrenten a situaciones sobrevenidas, debe estudiarse la posibilidad de una bajada en las tasas académicas.

También considero que debemos apostar no tanto por más estudiantes, sino por tener a los mejores. De ahí que habría de plantearse la creación de un programa de becas, incluso una exención permanente de tasas académicas para estudiantes de alto rendimiento, que permita incorporar aún más talento a nuestras aulas.

Debemos implantar medios que permitan a nuestros alumnos y alumnas acercarse y comentarnos no sólo sus problemas sino sus proyectos y deseos. Esta es su universidad y tienen que implicarse en ella. Quieren hacerlo y debemos facilitar el proceso. Es necesario a tal fin, crear una Oficina de Atención al Estudiante, con presencia en cada campus, implicando a los mismos en su gestión. Así no sólo la administración universitaria conocerá de primera mano las cuestiones a mejorar en la docencia, por ejemplo, acabando con malas praxis que algunos realizan con impunidad y que nos salpican a todos los profesores y personal de administración; también lograremos una mayor implicación de los alumnos en la vida lúdica, cultural y deportiva de nuestra universidad.

Hablamos mucho de emprendimiento… Gestionamos varios viveros… ¿En qué lo notan nuestros estudiantes? Abogo por establecer unas mejores líneas de colaboración que permitan a aquellos alumnos que quieran lanzarse a la aventura empresarial, que deseen “ganarse la vida”, tener el apoyo institucional que se merecen; el apoyo de “su casa”. Es más, creo que nuestra Universidad debe reservar unos fondos para, previo estudio de las mejores ideas, asociarse con nuestros emprendedores.

El paso de un estudiante por la Universidad Rey Juan Carlos no debe ser efímero. Debemos ofrecerles un lugar al que volver, en el que encontrar servicios que les sigan vinculando a nosotros. Ha de crearse una verdadera Oficina de Atención al Egresado, vinculando a los mismos a nuestra realidad universitaria de manera permanente, creando con ello un sentido de permanencia, de orgullo, que hoy día no visibilizamos. Es un ejercicio de responsabilidad por parte de la Universidad que, sin duda, dará frutos en el corto, medio y largo plazo.

Aparte de, por supuesto, buscar mejores acuerdos con empresas, mejores prácticas, mejores posibilidades de formación en el posgrado, creo que el reconocimiento de créditos debe abrirse y no predefinir 5 de los 6 con antelación. Con ello se potencia la colaboración de las asociaciones estudiantiles que pueden proponer actividades y se beneficia su autofinanciación.

En fin, creo sinceramente que hablamos mucho de nuestros estudiantes pero que, algunos, sólo se acuerdan de ellos cuando llegan las elecciones, utilizándolos como “arma electoral”. A todos ellos les recuerdo que los estudiantes son nuestra razón de ser. Todos los estudiantes, incluso los que no comulgan con nuestras ideas. Todos los estudiantes… Hoy, sí, y el 16 de febrero, también.

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