Los profesores somos los verdaderos protagonistas

Pues sí, no me cuesta decirlo. Si en cualquier universidad la calidad personal y académica de su plantilla de profesores e investigadores definen la misma, en el caso de la Universidad Rey Juan Carlos es mucho más evidente. Somos nosotros los que sufrimos en nuestras tareas docentes e investigadoras las nefastas consecuencias de una muy mala financiación y, también hay que entonar el “mea culpa”, una gestión interna más decidida a creer en números que en personas; más decidida a incrementar titulaciones o estudiantes, que en mejorar las condiciones y atender a las lógicas necesidades de los que, cada día, nos desvivimos por una docencia y una investigación de calidad ¡Somos nosotros, los profesores, quienes estamos manteniendo el excelente nivel de nuestra Universidad en estos tiempos tan convulsos! 

Todo ello debe acabar. Bajo la premisa de una mejor gestión de recursos y del mantenimiento y mejora de la plantilla hay que “cambiar el chip”. Lanzo algunas ideas, derivadas de los interrogantes que planteaba en esta web…

Si realmente queremos establecer un compromiso con la excelencia docente, tenemos que tratar de motivar al profesorado y no simplemente quedarnos en medidas netamente morales. En este sentido, es cierto que el Programa Docentia de nuestra universidad se encuentra en un estado de implantación muy avanzado pero las consecuencias desde un punto de vista de compensación no son claras y deberían serlo también en términos académicos y económicos.

Y yo sigo con mi tema, como Umbral con su famoso libro en la entrevista con Mercedes Milá, si se me permite la expresión… No puedo obviar que la naturaleza multicampus de nuestra Universidad, aunque permite cumplir los objetivos de servicio público en lo que se refiere a la docencia, también implica un reto y, evidentemente, un esfuerzo para nuestros profesores, que terminan teniendo que desplazarse de una manera abusiva, con las consecuentes desventajas que ello supone para los estudiantes, sí, pero sobre todo para nosotros mismos, en términos de calidad docente y de posibilidades de investigación. Insisto en que hay que redefinir el criterio de implantación de Unidades Docentes Delegadas,  además de facilitar las condiciones para que los docentes desplazados encuentren la infraestructura necesaria para llevar a cabo sus funciones, así como compensarles económica y/o académicamente.

En cuanto a los Trabajos Fin de Grado, tanto profesores como estudiantes se ven inmersos en un proceso complejo, en gran medida porque el reconocimiento académico y económico actual de esta tarea es netamente insuficiente. Este hecho requiere de medidas urgentes y estables, más allá de la remuneración “extraordinaria” que en el último año se ha realizado por esta tarea.

La investigación constituye en la actualidad la piedra angular en la evaluación nacional e internacional de las instituciones universitarias y, lo que es más relevante, permite con su transferencia, hacer una sociedad más libre, más igual…, lograr una sociedad mejor. Debemos motivar a nuestros profesores a realizar contribuciones científicas de impacto que sitúen a la Universidad Rey Juan Carlos en posiciones de privilegio en esos rankings.

Los incentivos a la investigación realizados por el actual equipo de gobierno han supuesto un esfuerzo en el que debemos insistir e incluso ampliar. Pero parece evidente que debemos dar un salto de calidad y un cambio en la gestión, en las ideas reinantes. Para ello, aparte de evaluar los resultados finales, también creo que hay que incorporar medios materiales y personales que puedan contribuir a la mejora de la labor investigadora, amén de rebajar carga burocrática a los profesores. En este sentido, resulta interesante la puesta en marcha de programas de captación de talento que permitan que investigadores de reconocido prestigio puedan dinamizar la actividad en aquellas áreas en las que la investigación se encuentre más ralentizada. De un talento, sí, que incluso pueda venir de nuestros mejores estudiantes. De un talento, sí que muchas veces permanece oculto ante las trabas burocráticas… Esto hay que cambiarlo, dinamizando la relación investigador-administración, incluso contratando empresas especialistas en gestión de proyectos que faciliten el trabajo del investigador, que es investigar y no rellenar papeles, sirviéndonos de apoyo a cambio, por ejemplo, de un porcentaje sobre el proyecto conseguido, por la incorporación de uno de nuestros profesores a un proyecto ya en marcha, etc… Estoy seguro que esta idea, en el ámbito de las ciencias menos experimentales, sería muy bienvenida. Vamos ¡a mí me vendría fenomenal!… Reconozco mi nefasto manejo de las cuestiones burocráticas… En fin…

No me olvido de la innovación ni del esfuerzo que realizamos en el ámbito de la enseñanza semipresencial y de la enseñanza en inglés… ¡Faltaría más! A la vista del panorama nacional e internacional, nuestra universidad debe perseverar en el esfuerzo realizado. Sin embargo, esa apuesta debe ir refrendada por una inversión y un reconocimiento del esfuerzo realizado por los docentes que son los que verdaderamente asumen el coste. En este terreno, tanto la innovación, la formación, en nuevas tecnologías y en idiomas, como el reconocimiento económico y/o académico deben suponer los pilares que permitan impulsar nuestro desarrollo en este ámbito.

Las labores de gestión también deben ser objeto de una adecuada compensación. Los profesores que voluntariamente deciden invertir una parte de su carrera en la dirección del rumbo de nuestra universidad deben ser compensados en la misma medida que lo son en otras universidades. Estas actividades, si son desarrolladas con el rigor y la dedicación que merecen, absorben una parte muy importante de la jornada laboral, con el consecuente menoscabo de las otras tareas. En los últimos años, la política de la casa ha sido la reducción de estas compensaciones, dando lugar nuevamente a la desmotivación para asumir estos puestos.

Entre todos, hemos hecho un esfuerzo, un gran esfuerzo… Los profesores de la Universidad Rey Juan Carlos hemos cargado sobre nuestros hombros la responsabilidad de enseñar, de investigar, de innovar, de gestionar… en unos momentos muy complicados…

No te canso más… Creo que ya es hora de que se reconozca nuestra tarea. Es hora ya de hablar de personas; de nosotros, de ti y de mí… Nos lo merecemos.

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